martes, 4 de octubre de 2016

El Toro y el Torito, los Aquino y el gol


Los Aquino se podrían apellidar perfectamente los Gol. En este familia se lleva lo de romper las redes rivales desde la más tierna infancia. Daniel Toribio Aquino fue un delantero mítico de los años ochenta y noventa en el fútbol español. Militó en el Murcia, Albacete, Mérida, Betis y Rayo Vallecano como profesional. Fue dos veces Pichichi de Segunda División y en su mejor campaña en la máxima categoría anotó 14 tantos en un conjunto madrileño muy modesto, pero que logró la permanencia, en parte gracias a los tantos del ariete argentino.

Sus tres hijos juegan al fútbol y Dani es ahora mismo máximo goleador de la Segunda División B con seis goles en siete jornadas. “Está en un momento bueno, se lo merece porque lleva luchando desde hace mucho tiempo por ello. Ojalá que siga así, en ese estado de forma y de gracia”, dice el padre de su hijo mayor. Del Toro al Torito.

El racinguista Dani Aquino suele charlar con su padre a diario. “Está muy a gusto allí, es lo más importante, hablo con él cada día y sentirse a gusto y cómodo con todo, en la ciudad, con los compañeros o en el club hace mucho para que el rendimiento sea mejor Vivimos el fútbol, lo hemos mamado desde chicos. Hablamos de muchas cosas, de cómo está, de los entrenamientos, de los partidos… Es bueno para él y para mí, aprendemos el uno del otro”, comenta el argentino. Su primogénito ya nació en Murcia, donde su padre es un mito, y defendió los colores de la selección española en categorías inferiores. El Toro fue internacional con la Albiceleste en 1988. Bilardo le convocó para un curioso torneo, la Copa de Oro del Bicentenario de Australia en el que jugó un par d partidos. En aquella Argentina coincidió junto a futbolistas tan conocidos como Islas, Ruggeri, Simeone o Dertycia. Fue titular en un Australia 4 - Argentina 1.


Contando los seis goles que el Torito lleva en el Racing, Dani Aquino ha marcado 42 goles en España, en las tres categorías nacionales, y el Toro Aquino anotó 152 entre Primera, Segunda y Segunda B. Cuando seas padre, comerás huevos, dice el refranero español. Al Torito le queda todavía mucho recorrido goleador… “Puede llegar a superarme fácil, vamos, como tenga la posibilidad de jugar de continuo considero que lo hará. Creo que en todos los equipos en los que ha estado no le han dado esa posibilidad de jugar cuatro o cinco partidos seguidos, aunque llegase con un nombre bueno o hubiese hecho cosas importantes. Dani tiene un potencial impresionante y ahora le van a ver realmente”, asegura el exdelantero sudamericano. Cuando Dani Aquino vivió malos momentos en el Real Valladolid o en el Oviedo su progenitor siempre le aconsejaba lo mismo: “Seguir luchando, en el fútbol cambian cada día las cosas, igual que en la vida, y hay que estar siempre al máximo nivel para bien o para mal. Un día haces dos goles y luego nada, cada semana hay que esforzarse y mentalizarse para aportar todo lo que se pueda”.

Uno de los puntos fuertes del Toro Aquino jugador eran sus lanzamientos de falta directa con la pierna izquierda. Su hijo tiene también esa misma cualidad. “La verdad es que tiene una pegada muy buena, una manera de colocarse y entrarle al balón muy parecida a la mía, Dani tiene muchas otras cosas… Más que yo, es más habilidoso, técnicamente es mejor”, detalla. El apodo de Toro era por su poderío físico, aunque su vástago destaca más por otras cualidades y es más virtuoso con el balón. “También es muy trabajador y cuando se encuentra a gusto lo da todo por el equipo. Es un todoterreno, muy compañero, enseguida coge mucho cariño al grupo y eso se nota en su entrega por el equipo, siempre está a muerte con los compañeros”, apostilla.


Al Racing que entrena Ángel Viadero le ha visto muy bien, pero Daniel Toribio Aquino considera que “la temporada es muy larga, tienen que seguir trabajando en esa línea. He visto un par de encuentros por televisión y el equipo me ha gustado mucho. Tienen un buen nivel de juego, serenidad, aplomo para jugar y cuando tienen que sufrir, sufren. He visto un Racing compacto y bien formado, pero la temporada es muy larga, deben tener la serenidad para seguir al mismo nivel, algo que no es fácil porque siempre hay bajones, pero cuando lleguen deben mantener ese bloque unido, esperanzado, fiel a su estilo y vivir esa ilusión por el ascenso, eso es bueno”.

Daniel Aquino está ahora entrenando en Preferente a un equipo murciano. En aquella comunidad ha trabajado en la base de la Federación, del Real Murcia y en varios clubes locales. La temporada pasada estuvo entrenando al Zakynthos, de la segunda división helena. “Sigo aprendiendo cosas como entrenador. La experiencia en Grecia fue muy buena, un año fantástico de aprendizaje. Ahora estoy esperando cosas para seguir evolucionando como técnico”, comenta.


El Toro Aquino le marcó cuatro goles al Racing, todos ellos con José Ceballos defendiendo la portería cántabra. El primero fue en la campaña 89/90 en Murcia y en Segunda División. Ganaron los locales 1-0. Los otros tres los anotó en El Sardinero. En la 91/92 también con el Real Murcia y en la 92/93 con el Mérida. Los dos en la categoría de plata del fútbol español y ambos acabaron con idéntico resultado 3-1 a favor de los locales con el gol de honor del argentino. El último fue en Primera División y con victoria visitante. Aquino jugaba en el Rayo Vallecano, que venció 1-2 al Racing en la 95/96. Marcos Alonso se sentaba en el banquillo de los madrileños y Nando Yosu dirigía a los cántabros. “No me acordaba, son cosas que han pasado, aunque gusta recordarlas”, dice. Ahora desea lo mejor al equipo montañés: “Ojalá que Dani pueda hacer algo importante en el Racing, por el equipo y por él. El club se merece estar en categorías superiores, es un equipo de Primera y tienen que volver a su sitio”.


El padre lo pasa mal viendo a sus hijos actuar en el césped. “Sí, sufro mucho más que cuando era jugador porque en el campo descargas los nervios y la adrenalina, pero visto desde arriba no puedes hacer nada… Desde fuera todo parece más fácil, más todavía para los que hemos sido futbolistas. Sufro mucho con Dani y Matías, el otro todavía es muy pequeño, todavía está en categoría benjamín”. Matías tiene 20 años y juega en el filial del Levante, entrenado por el padre de Borja Granero. “Es también delantero y zurdo, el pequeño juega ahora en banda, pero también arriba”, explica el padre orgulloso. Con esta genética el Racing debería plantearse ya realizar una oferta al nieto porque el hijo de Dani ya le pega al balón con la zurda.

 Fran Díez

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