lunes, 31 de octubre de 2016

Propuestas terroríficas para un Halloween racinguista


Nuestra primera propuesta no es apta para racinguistas con problemas cardíacos: practicar espeleología en la cueva del hater, una de las más espectaculares cavidades de nuestra Comunidad Autónoma. Es una sima profunda famosa por su particular fauna con especies únicas en el mundo, algunas muy peligrosas para la inteligencia humana.


Visitar el cementerio de los fichajes olvidados con las tumbas de jugadores como Zé Antonio, Argel Fucks, Morris, Ísmodes o los hermanos Dalmat y los panteones de otros ilustres fiascos en su paso por el club santanderino: Rushfeldt, Bachar o Hugo Porfirio. Un paseo por la necrópolis del fracaso verdiblanco.

Un regreso triunfal al club de Francisco Pernía ayudado por Dimitri Piterman y Ali Syed podría ser el auténtico desfile mexicano del Día de Muertos. La Santísima Trinidad del Mal.

Que la Comisión Deportiva vuelva a reunirse para fichar tres mediapuntas sin gol en el próximo mercado de invierno… ¿Acojona? Y si no volvemos a traer a Hameur Bouazza y sus tres encapuchados.

Un once zombi que deambule por el césped entre la niebla sin alma ni orden, con jugadores que no piensen en el gol solo en devorar cerebros... Película de serie B. El otro día hicieron un pequeño ensayo durante unos segundos.


Otro de los temores más arraigados en el racinguismo es morir a la salida del estadio aplastado por un cascote de hormigón después de que el equipo santanderino haya ganado un partido. El Ayuntamiento de Santander está arreglando ya la fachada para evitar el pánico. Cualquier día el alcalde no reforma el campo entero y nos da un susto de muerte.

Contraer corcolismo incurable y amar al lateral derecho alicantino por encima de todas las cosas puede llegar a dar vértigo. Criticar a David Córcoles en la grada y que te pille también da bastante miedo. El defensa nos dio el primer susto el sábado por la noche gritando desde la portada de la revista del partido ante la Cultural.


Ir al baño de un bar con muchas ganas de miccionar, que esté dentro Harry y te diga: “Un momento, que ahora salgo”. Y después que te pregunte con sus ojitos vidriosos: “¿Truco o trato?”. Y por detrás un señor de bigote diciéndole: “Di que hemos venido a traer, no a llevar”.

Que el Grupo PITMA salga rana. “En realidad era una broma, no tenemos ni un clavel”, aseguró uno de los socios. El otro confirmó: "Somos muy de la Gimnástica y nos hacía todo mucha gracia. Vamos a cambiar el nombre del club a Real Pozona Club. Era un vacile a Revilla y a Higuera, pero fue demasiado lejos". Modo pánico on. Se trata sólo de una pesadilla.

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