domingo, 20 de noviembre de 2016

La triste melodía del empate


Fue un partido de confirmación. Se confirmaron los peores presagios en el primer empate a cero de la campaña. Se verificó con una ISO 9000 que el Racing no tiene gol y que atraviesa una grave crisis de identidad. Y lo peor de este bache, socavón ya, es que en el Grupo I a este Racing humano le toca convivir con una Cultural Leonesa mutante que goza de poderes extraordinarios. Queda el consuelo de que la temporada es larga y que todo se decide al final, pero la sensación de empatar a cero con la Arandina no puede ocultar una tristeza más profunda que las que transmiten las canciones de Leonard Cohen… La preocupación de ver que los problemas no se solventan y que sigue aumentando la lista de lesionados. Sin César Díaz para toda la temporada, el partido ante los ribeñeros del Duero dejó a Sergio Ruiz lesionado y a Javi Cobo sin entrar en la convocatoria por una pubalgia. Más allá de debates tácticos o de la falta de puntería, la plaga de lesiones está siendo una piedra atada al tobillo racinguista.


El Racing siempre intenta salir mandón en El Sardinero, aunque quizá lo hizo con menos fuerza que en otras ocasiones. La Aradina tapaba bien cada resquicio y aunque los cántabros tenían la posesión de la pelota no generaron ocasiones muy claras para marcar. Perdidos en el juego horizontal, así se tiraron a la basura 45 minutos para olvidar. También hubo algún susto de los visitantes en las jugadas de estrategia, que no se defendieron nada bien.



Había mucho margen de mejora para la segunda parte y se mejoró… Comenzó el segundo tiempo con un remate de Alberto al larguero. El Racing entraba bien por las bandas con Heber y Coulibaly y pareció que se metía una marcha más. Viadero puso en liza a Caye Quintana y regresó al 4-4-2. Su equipo estuvo más cómodo con lo viejo conocido y sobre todo ganó en presencia ofensiva.

En el minuto 57 Heber salió disparado como una flecha desde campo propio y su pase llegó a Coulibaly en la banda contraria. El senegalés centró al área y el remate final de Aquino terminó en córner. Daba la sensación de que los montañeses podían marcar en cualquier momento. En una contra de la Arandina Iván Crespo tuvo que intervenir y lo hizo con solvencia. El partido se abrió y en ese intercambio de golpes el Racing debía ser mejor por calidad. En Segunda B, los cántabros tienen que ser demoledores en un toma y daca, pero no había manera de marcar un tanto a ese esquivo arcoíris amarillo de la Arandina...

Dani Aquino disfrutó de la mejor ocasión del choque. El delantero murciano lo hizo todo bien, marcó los tiempos, giró el cuello, envió el balón al otro palo y por abajo… Pero dio igual, Montiel voló para despejar el esférico a saque de esquina. Parecía un remate de cabeza imparable. El equipo santanderino estaba menos encorsetado. De nuevo, Aquino, aunque de falta directa hizo volar a Montiel. El portero sevillano fue héroe por un día. El murciano tuvo dos opciones a balón parado fantásticas que quizá con otro guardameta hubieran sido gol… El Racing atosigaba a la Aradina, apretaba pero no ahogaba. Y hay que matar para no morir.


Y pese a perdonar no se perdió todo. En el minuto 28 de la segunda parte un falta lateral botada por el canario Leo dejó solos a varios jugadores de la Arandina, pero no acertaron a marcar. No hubo fuera de juego. Los castellanos generaron mucho peligro a balón parado. Demasiado.

En la siguiente acción Josemi abrió el juego con un pase buenísimo a Coulibaly, el centro del africano le llegó a Heber que cedió atrás para que Aquino empalmase de primeras un gran disparo. El balón rebotó en un defensor amarillo y se marchó cerca del palo. El Racing tuvo ocasiones de todos los colores. La siguiente fue de Aquino otra vez de falta directa y otra vez Montiel la sacó abajo.


Con más movilidad y más acompañado, Aquino se sacó un envío por alto genial para dejar a Caye Quintana solo delante de Montiel. El onubense, que se había desmarcado muy bien, disparó elevado ante la rápida salida del arquero rival. Quizá se le fue un poquito adelantada en el control. Aquí se acabó el Racing, consumido en su agonía de falta de gol.

La tragedia absoluta rondó El Sardinero. Una jugada mal cerrada originó un disparo final de Jefté, que pudo haber sido la puntilla para una tarde algo gris y de negación con el gol. Iván Crespo se lució y sacó un balón envenado de la escuadra. Tiene mala pinta el enfermo… Sobre todo por las lesiones que asolan la plantilla. En la clasificación el Racing sigue líder de los mortales y queda tela que cortar como para rasgarse las vestiduras.


Fran Díez



Racing, 0: Iván Crespo, Córcoles, Bontempo, Samuel Llorca, Mikel Santamaría, Alberto (Caye Quintana, min. 54), Sergio Ruiz (Josemi, min. 59), Álvaro Peña, Coulibaly (Laro, min. 77), Héber y Dani Aquino.

Arandina, 0: Montiel, Edu Payá, Rubén Garcés, Leo Ramírez, Sergio Noche (Pablo, min. 46), Rubén Arroyo, Carlos, Plaza (Víctor, min. 79), Javi López (Jefté, min. 71), Omar y Ruba.

Árbitro: González Esteban (Comité Vasco). Amonestó a los locales Bontempo, Samuel Llorca y Córcoles y a los visitantes Pablo, Rubén Arroyo, Víctor y Edu Payá. No estuvo muy bien, pese a no fallar en ninguna jugada clave. Mal los auxiliares con los fueras de juego.

Incidencias: 6.662 espectadores.

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