jueves, 24 de noviembre de 2016

La última oportunidad de Braulio


Tiene solamente 31 años. Los cumplió en septiembre, pero ya está de vuelta y ha hecho la maleta casi tantas veces como goles ha marcado a los rivales. Braulio Nóbrega es un delantero de Primera División. Disfrutó las mieles del éxito en la máxima categoría: Atlético de Madrid, Mallorca, Getafe Zaragoza… También fue internacional Sub-20. Tenía nombre. En Segunda jugó para el Recreativo, Hércules, Cartagena y Salamanca. Ha ido siempre de aquí para allá desde que siendo muy joven dejó Puerto del Rosario (Las Palmas) para incorporarse a la cantera del Atlético de Madrid.
Con 30 años estaba sin equipo y recaló en Mieres cuando ya se había cerrado el mercado veraniego como futbolista profesional libre. Braulio bajó a la mina. Allí estaba Iván Ania en el banquillo, quizá le comprendiera bien, muchos años en un vestuario del máximo nivel… "Es un lujo para el Caudal, a su edad llega en la plenitud deportiva y es un jugador con una contrastada experiencia y calidad", aseguró el técnico astur. Braulio había jugado un amistoso contra el Caudal defendiendo los colores de la selección de la AFE. En Segunda B va sobrado. Tiene físico y calidad. También gol. ¿Cuál era el problema para que no tuviese equipo? Su pasado.

En 2011 Braulio vivió su particular descenso a los infiernos. Ya llevaba mucho tiempo con un problema y un comportamiento indeseable. Fue arrestado en pleno entrenamiento, justo antes de viajar a Sevilla para jugar un partido de Primera ante el Betis. Un año después su carrera se vio truncada definitivamente por una condena por dos delitos de abusos sexuales, faltas por vejaciones y uno de lesiones a cuatro mujeres. Los hechos ocurrieron cuando jugaba en el Zaragoza, que le despidió. Evitó la cárcel pagando poco más de 12.000 euros y declarándose culpable. También tiene una orden de alejamiento de siete años. Está bala de Mieres es su última oportunidad. Muchos clubes no le han querido fichar atendiendo a sus antecedentes. Lo cierto es que todos merecen segundas oportunidades, pero él está ya marcado de por vida. Siendo futbolista es complicado vivir en el anonimato.
Probó fortuna lejos de España y voló a Colombia. Allí le rechazaron un par de equipos. Lillo le llamó para ir al Millonarios de Bogotá, pero el presidente del club no le quiso cuando se enteró de su pasado sexual. Antes había pasado por el Johor Darul Takzim, de la Superliga de Malasia. Allí parece que no se enteran de nada.
De momento, con el Caudal ha disputado ocho partidos, seis como titular, y ha marcado dos goles. “No soy el mejor jugador del mundo, pero tampoco soy la peor persona”, dijo el ariete canario en una entrevista. No le falta razón. Ahora está casado, rehabilitado, y con tres hijos.
En su momento la Fiscalía pidió para él penas que sumaban cinco años de prisión como presunto autor de los abusos sexuales y las vejaciones denunciadas por cuatro mujeres. .El ministerio público solicitaba tres años de prisión por el último de los cuatro casos denunciados, al considerarlo como el más grave de los que se imputan al futbolista. Los hechos se produjeron una mañana, a las nueve y media, y la víctima sufrió lesiones de las que tardó en curar una semana. Fue precisamente esta agresión la que desencadenó el arresto del jugador, ese mismo día, en pleno entrenamiento del equipo en la Ciudad Deportiva del Zaragoza. El fiscal reclamaba otros dos años de prisión por la agresión que se produjo a comienzos de junio de 2010, cuando supuestamente Braulio asaltó a una mujer en el andador que une las localidades de Santa Fe y Cuarte y le tocó los senos. Por las otras dos denuncias, calificadas como vejaciones al tratarse de dos episodios semejantes en los que el jugador se masturbó a ojos de otras dos mujeres (el 12 de julio, a las 13.55, en la calle del Emperador Claudio del Polígono El Prado de Cuarte, y a primeros de junio, a las 14.00, en la calle del Foro Romano de Cuarte), el fiscal solicitó una pena-multa de 20 días, con una cuota diaria de 20 euros y la prohibición de acercarse a las denunciantes durante seis meses. No cabía duda de que su comportamiento era errático, pero ahora aseguran que ya está muy centrado, que solo piensa en el fútbol. Es su última oportunidad.

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