lunes, 7 de noviembre de 2016

Ya llegó la crisis


Ya es crisis en el Racing como ya es Navidad en El Corte Inglés. Os habréis dado cuenta que las estanterías están patas arriba, haciendo el hueco estacional para turrones, polvorones y chocolates propios de estas fechas tan señaladas que se nos echan encima. Ya es crisis decía y mira que tardó en llegar. Todo iba tan bien, prolongábamos el dulce veroño, una palabra que da tanta grima como las personas que la usan. Y ahora que perdemos partidos sin apenas jugarlos, algún que otro imbécil con el nivel A2 raspaduco dirá que “Winter is coming”.

Tras varios partidos con goles sobre la bocina que tapaban estadísticamente las carencias de juego, ya es imposible esconderla. Ayer no era día para jugar al futbol, ni siquiera para verlo, ni en el campo ni en casa con sofá, mantita, café con leche en vaso y surtido galletil. “¿Qué haces?”, preguntó mi mujer al ver el despliegue de medios logísticos y alimenticios. Pues, ver al Racing, qué voy a hacer un domingo a las cinco de la tarde contesté desde el asombro ante la incongruencia de la pregunta. “¿Sabes que hay cervezas en el frigorífico, no?”, sugirió. “La cerveza es para el futbol, un partido del Racing es como una comedia dramática, te ríes y lloras, sufres y celebras”, apuntillé. “O sea que es como Anatomía de Grey o Bridget Jones, ¿no?”, añadió con sorna.

Y así fue, por tostón y por patético el partido del Racing fue lo más parecido a un capítulo de serial malo.

El equipo salió a por todas, con colocación, fluidez, verticalidad que dicen ahora gracias a un excelso Caye Quintana. La batería le duró siete minutos, como la de un Iphone 4 que pasa de un 35% a directamente y de golpe apagarse sin avisar. Caye tiene duende, pero poco recorrido. Es un jugador ‘parecía que sí’…y no. Ante la superioridad del Racing y la indolencia del Coruxo, el partido fue transcurriendo al estilo de este año: vamos a esperar aquí y ya, si eso, en el 94 metemos el 1-0 y a vestuario a colgar al Instagram fotos de tíos en toallas y gayumbos cerrando el puño o haciendo la V de victoria, el conflicto interno de Podemos está en todas partes... El caso es que ayer, ni fotos en gayumbos ni en toallas ni nada. Eso sí, un flojísimo Coruxo nos dejó en paños menores y nos aireó las vergüenzas pero en el campo #KeepWorking #Keepdoingelridiculing. La trayectoria del conjunto de Viadero era intachable hasta hace cuatro partidos pero aquí no está en entredicho el estilo de juego sino la actitud. No fuimos a por el partido y por eso el partido se nos fue.

Un buen amigo al que le comentaba que el Coruxo no tenía ni generaba un pase me advirtió: “Te lo cuento a las siete”. Y así me lo contó. La primera de los gallegos en la frente.



Mi mujer se acercó al sofá. “¿Qué, cómo ha ido?”, se interesó. Mal, solté cariacontecido. Aparté las galletas y fui a por una cerveza.

Que no cunda el pánico. Ni antes éramos tan buenos ni ahora somos tan malos. La crisis de hoy es el chiste de mañana dice no sé quién, ni importa mucho para el caso que nos ocupa. No nos acordaremos de este partido en junio, como tampoco nos acordaremos de los partidos ganados en el minuto 94. Tranquilidad, trabajo y fotos al Instagram que nos sobran toallas, gayumbos y partidos por jugar.

Pierre Mahe

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