sábado, 17 de diciembre de 2016

Junta tranquila, Junta folclórica


La Junta General Ordinaria de Accionistas del Racing siguió los cauces previstos en el salón de la Escuela de Náutica. No hubo sorpresas y todo transcurrió según lo esperado… También con esos momentos frikis entrañables de convención de Star Wars verdiblanca. Los presupuestos y las cuentas se aprobaron por unanimidad y solamente hubo dos abstenciones a la entrada del Grupo PITMA en el accionariado del Racing. Dos votos por delegación de dos racinguistas residentes en Madrid –de los Expatriados RRC– que representan el 0,008% del accionariado.

Cuando las cosas marchan bien en el club no acuden muchos accionistas a este acto. Así que la escasa asistencia, algo más de un centenar, siempre es buena señal. También muchos optaron por la comodidad de seguirlo desde casa vía streaming, más de mil. No era el mejor plan para un sábado por la mañana. En los mejores momentos deportivos del Racing no llegaban a la decena los que acudían. También es una tradición que temas menores terminen siendo los protagonistas del evento. Este  año han sido aspectos como los videomarcadores o la bandera del lábaro.

De lo importante estaba ya todo anunciado. La entrada en el consejo de administración de los dos dueños del Grupo PITMA y de su abogado. Uno de ellos, Alfredo Pérez, cerró el acto con unas bonitas palabras. «Para nosotros el Racing es algo imprescindible para la sociedad de Cantabria. No sólo desde el punto de vista social, sino también empresarial, y eso es lo que estamos intentando transmitir», aseguró. Creen en el proyecto Racing y en la ilusión que genera. Será una excepción, los empresarios de Torrelavega no quieren protagonismo mediático en ese aspecto y hablarán con cuentagotas. La otra novedad anunciada era que el consejo se aumentaba en dos miembros, dos empresarios cántabros importantes: José Emilio Criado, del Grupo Auto Gomas y Francisco Gutiérrez, propietario de Artipubli. Por cierto, que racinguismo.com fue el único medio que aseguró la entrada de Criado en el Consejo…



Las sorpresas no abundaron. Quizá para algunos lo sea la entrada de Artipubli, una empresa de Cartes dedicada a los regalos publicitarios, serigrafía industrial y textil. Un aspecto que le puede venir muy bien al club y que está muy poco explotado. El Consejo y varios accionistas agradecieron el trabajo de los tres consejeros salientes, que realmente ha sido magnífico. El de Agrocampo lo sigue siendo en el cuidado del césped de los campos de fútbol.

El presupuesto de la próxima temporada, antes de gastos e ingresos financieros e impuestos, recoge unos ingresos de 4.760.000 euros y unos gastos de 3.280.000 euros. Un superávit de 1.426.000 euros.

La paz de la Junta solamente se vio rota por el lábaro. Un accionista sugirió que como nuevo símbolo oficial debería estar su bandera ondeando junto al resto en el estadio. El presidente contestó correctamente que se estudiaría y se pondría de haber sido ratificada su inclusión como símbolo oficial por las instituciones cántabras. Otro accionista, el veterano Pepe Barros, consideró que esa bandera es política y Manolo Higuera le explicó muy bien que en el momento en que el Parlamento ha dado oficialidad al símbolo, éste deja de ser político. Esto originó un pequeño altercado sin importancia, pero desagradable y personal, y un cruce de declaraciones entre pequeños accionistas. Peor fue otro que subió al atril y de manera despectiva se refirió a la consejera Míriam Peña como “la chica del área social” y criticar varios aspectos de su labor. Tanto la presidenta de la Asociación de Peñas, Sonia Díaz, como Isabel Sandoval, de la Asociación Unificada de Pequeños Accionistas, y la propia consejera le pusieron en su sitio. Al igual que el máximo mandatario de la entidad, Manuel Higuera. Mejor o peor, pero en apartados como la asistencia al estadio el Racing supera a la mayoría de clubes de Segunda División. Las opiniones siempre son bienvenidas, pero los datos son irrefutables. Aunque otro accionistas, Gerardo Lavín, recriminó nada más comenzar el acto algunos errores inmateriales en las cuentas. «Si ese el nivel de revisión…», se quejó. Se trataba de pequeñas erratas sin ninguna importancia, pero por un momento pareció que la mañana se iba a hacer muy larga.

Después de algo más de dos horas se cerró la Junta de 2016, un acto sin sobresaltos y como siempre hasta un poco folclórico. También con cuestiones interesantes. Así es el racinguismo. 

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