jueves, 29 de diciembre de 2016

Los Pulpi de Madera


El partido ante el Reus
Un momento de impotencia y tragedia difícil de olvidar. Lo peor de lo peor. El 0-3 que le endosó el Reus al Racing en mayo de 2016 es posiblemente lo más nefasto de 2016. La derrota dejó muy tocado al Racing y sin buena parte de sus opciones de ascenso. Rompió la ilusión de muchos meses. La escuadra catalana demostró ser mejor equipo y destapó todas las carencias y dudas que el conjunto santanderino venía arrastrando durante toda la campaña.

La división generada por el Munitismo
El entrenador cántabro Pedro Munitis hizo su trabajo lo mejor que pudo, con sus conocimientos, con su experiencia y con los mimbres que le dieron o se dejó dar. Tuvo sus aciertos y errores, pero lo más perjudicial para la institución fue la división que creó su labor en la grada. Parte de la afición quería darle margen de confianza y otros sectores le hubieran destituido a las primeras de cambio o le hubieran dejado comenzar la campaña… Este debate intenso llegó a plasmarse en el estadio con recriminaciones entre hinchas, que en algún momento llegaron incluso a las manos. Fue algo triste y negativo.

Los fichajes de madera
Sería injusto personalizar en uno. La llamada Comisión deportiva, un ente que suena a secta satánica, fichó mal y con un gran desconocimiento de la categoría. El cúmulo de errores y despropósitos condenó al Racing de inicio. La plantilla estuvo descompensada desde el principio y además no se acertó con muchos de los fichajes: Kamal, Alain, Isma Cerro… La incorporación final de Facundo Pumpido fue la puntilla. Irse hasta el campeonato argentino para traer a un jugador que no sea determinante en la tercera categoría de España no es una buena política. Pumpigol fue Pumpiparda, aunque no la operación más costosa o equivocada.

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