jueves, 19 de enero de 2017

El día que el público abandonó El Sardinero


Ya han pasado tres años de aquel trepidante enero de 2014, un mes que supuso ante todo una explosión de emociones en el racinguismo: ira, paz; tristeza, alegría desbordada; desprecio, orgullo; frustración, esperanza… La llamada liberación del club. Todavía colean las consecuencias de aquellos años de gestión negra, aunque un poco menos en los tribunales.



Hubo muchos momentos de tensión y otros de emoción en aquel de mes de enero de locos. Aquel en el que los agentes de seguridad contratados por el Racing arrancaron una pancarta a miembros de La Gradona, otro en el que los jugadores hicieron la estatua los primeros 20 segundos del Racing – Almería, el pase a cuartos de la Copa, el asalto al palco, el plante de honor, la junta de la liberación… Pero hoy, 19 de enero, hace tres años que el racinguismo volvió a innovar, esta vez en su forma de protestar por la gestión de sus dirigentes.


Aquellos días, la Asociación de Peñas presidida entonces por Bernardo Colsa celebraba asambleas de forma continua sabedores de que la situación con Ángel Lavín alias Harry y demás compañía en el palco de El Sardinero era ya insostenible. Un insulto para la sociedad cántabra. Durante semanas cada minuto 13, en homenaje al año de fundación del Racing, se había convertido en un tiempo de protesta dedicando al palco el famoso con pitos y el famoso “¡Fuera chorizos de El Sardinero!”, que dio la vuelta a medio mundo.

Desde la APR se quiso buscar otra fórmula para llamar la atención de políticos y de los medios de comunicación nacionales. Finalmente, tras un intenso debate  e incluso una votación con urna, se acordó pedir a los racinguistas que en el minuto 13 abandonaran su localidad y se retiraran durante 60 segundos a los vomitorios como símbolo de la soledad en la que se encontraban los entonces dirigentes de la entidad. La apuesta era arriesgada. No es fácil pedir a un aficionado que pierda la atención del juego y una falta de respuesta podía entenderse como un fracaso o como señal de cansancio en las reivindicaciones… Pero finalmente se asumió esa posibilidad y la iniciativa se llevó a cabo.

Los medios de comunicación se hicieron eco del llamamiento de la Asociación de Peñas y el racinguismo no decepcionó respondiendo de nuevo. 10, 9, 8, 7… 3, 2, 1… La cuenta atrás hasta el minuto 13 tantas veces repetida jornadas atrás fue sucedida por un despoblamiento prácticamente total de las gradas, tanto de las preferencias como de las tribunas, dejando un silencio desconocido en el estadio con un partido en juego.


En el minuto 14 el público volvió a sus localidades al grito de “fuera, fuera” para después continuar animando al equipo. Ver en el vídeo la escena con unos desérticos Campos de Sport de El Sardinero impresiona. Hoy en día da gusto comprobar cómo responde la afición racinguista en la misma categoría.

En aquellos momentos sólo se quería hablar de fútbol, del ascenso, del juego, del entrenador y de los jugadores, de posibles fichajes… Es decir, de lo que estamos hablando ahora gracias a  la unión de todos. Puedes acertar o fallar con la incorporación de un delantero, pero no gastar más en abogados que en futbolistas. Fue un saqueo en toda regla. Un intento de asesinato de una institución centenaria. Cada gesto de aquella lucha valió la pena y tuvo su recompensa. Parecía imposible pero actualmente el Racing sigue vivo. Pachucho todavía después de su grave infección, pero con futuro. Después de llover escampa y después de enero llega siempre febrero… Y con ese mes, en 35 días, el 104 cumpleaños del viejo Racing. Seguimos soplando velas y de vez en cuando ganando partidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario