viernes, 3 de febrero de 2017

El árbitro de El Plantío


El árbitro del partido del domingo tendrá una misión complicada en El Plantío. El Burgos no engaña y es de los equipos que mete la pierna y corta el ritmo de juego de manera constante. Este Racing se suele arrugar cuando el rival aprieta, incluso cuando se roza la agresividad más allá del reglamento. Pasó en El Toralín ante la Ponferradina o el Hermanos Antuña ante el Caudal. Cuando el adversario reparte estopa, los racinguistas se diluyen. El colegiado tendrá que parar el juego violento de raíz.


El árbitro tendrá que lidiar con un ambiente caliente en las gradas, a pesar del frío burgalés. Cerca de 2.000 racinguistas y algo mayor será el número de seguidores locales, en torno a 3.000. Las dos hinchadas nunca se han llevado bien y los locales le tienen ganas a su ex entrenador, Ángel Viadero, que les dejó plantados en mitad de la pretemporada. El Plantío registrará una gran entrada para la categoría de bronce del fútbol español… Y la presión será enorme para el árbitro.

Fernando Parra Gorriz es un colegiado de Pamplona muy joven, tiene solamente 25 años, y es además debutante en la categoría. Solamente ha dirigido ocho partidos en Segunda División B y este será el primero en el Grupo I. En tan pocos partidos ya ha tenido tiempo de sacar tres tarjetas rojas y 43 amarillas, más de cinco por partido.

La jornada pasada con otro árbitro navarro en el terreno de juego el Racing dejó escapar de su feudo dos puntos, en parte por una mala actuación de Recio Moreno. No señaló dos penaltis muy claros, sobre Carlos Álvarez y Abdón Prats. Además perdonó la expulsión a José Cruz en la primera parte y en ningún caso controló las pérdidas de tiempo continuadas de los ferrolanos. En definitiva, los cántabros ni se beneficiaron de eso que llaman “ser un equipo grande” ni del arbitraje “casero”, más bien de un robo en casa… Sin que sirva de excusa, ya que hubo ocasiones para remontar un partido que concluyo con empate a uno.

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