lunes, 20 de febrero de 2017

El bueno, feo y malo de Valladolid


El bueno
Lo mejor del partido en los Anexos fueron las alegrías efímeras que nos daba la Arandina actualizando el móvil. El 1-3 en el Reino de León era merecedor de un lechazo de oro, pero esa euforia por el primer puesto alcanzado durante un instante fue tan artificial como el césped pucelano y el marcador final terminó en un elocuente 5-3. La liebre ha resultado tan escurridiza como la paparda, el pez que siempre se escapa de manera inesperada. Los racinguistas necesitarían dos vidas para hacer tantos goles como del campo de la Cultural. Por lo menos cayó el Celta B en el Plantío. El Burgos de Mandiola es un hueso duro de roer que afortunadamente ya enterró el Racing en su jardín.


El feo
Este Racing no hace goles ni en los entrenamientos. No hay manera. El entrenador se consuela lamentando las ocasiones falladas, pero tampoco se generan tantas. Ni con el artillero Jara bombardeando el área rival. La Cultural Leonesa lleva 62 goles a favor, el Racing 31. Y no consuela ser la escuadra menos goleada 14 dianas recibidas junto con el Albacete porque el conjunto santanderino volvió a mostrar una fragilidad y una falta de agresividad en defensa alarmante. Ni en defensa ni en ataque, ni por arriba ni por abajo, ni en las áreas ni en el centro del campo... El portero es el único que no falla.


El malo
No acertó Viadero con una alineación clásica. Con Dani Aquino arriba, con Álvaro Peña en el centro del campo y Heber Pena en la izquierda. Los tres mosqueteros estaban destinados a rescatar a la dama en apuros a principio de temporada, pero la película tiene muchos giros de guión y ahora mismo ninguno de ellos está para aventuras ni musicales. El trío está prisionero y el Racing necesita de sus héroes. Han llegado otros protagonistas, pero el rendimiento de estas piezas fundamental tiene que ser otro… O bien dejar paso a nuevos personajes de la novela en algún capítulo.

Fran Díez

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