lunes, 20 de marzo de 2017

El bueno, el feo y el malo del Cultural-Racing


El bueno
El alcalde de León cifró el impacto económico del desplazamiento masivo del racinguismo en aproximadamente un millón de euros.


Fueron casi 5.000 los aficionados que viajaron a la ciudad leonesa, muchos no pudieron entrar al estadio, y comieron tapas y bebieron cortos como si no hubiera mañana, como si llegara el Apocalipsis anunciado por el Beato de Liébana. Todo era alegría como previa a ese Día Mundial de la Felicidad fijado en el 20 de marzo. Las entradas, el hotel, los recuerdos, el tráfico legal de cecina, la dulzura del vino Impresiones… No sé si lo que es capaz de movilizar el Racing lo mueve Jean Michel Jarre con su oda cósmica al Beato, pero las entradas de su concierto en Santo Toribio han sido tan codiciadas como las del Reino de León... Ambos eventos colgaron el 'No hay billetes' en taquillas. De colofón a una jornada inolvidable para el racinguismo, a la Peña San José 1913 de Astillero le toca un pleno al quince en la Quiniela, más de 700.000 euros… Todo un presagio para el ascenso. La fiesta debe seguir. Esta hinchada merece un ascenso.

El feo
Sin Santi Jara no hay estrategia ni balón parado que valga. Sin el manchego los parados siguen la fila hasta el final de los tiempos, no hay goles de larga duración ni planes a medio plazo que atenúen la crisis. Ni Álvaro Peña ni Heber Pena acertaron a botar un balón en condiciones. Se le echó de menos hasta el punto de pensar que con él sobre el terreno de juego el resultado hubiera sido otro. La Cultural tenía dos bajas poco significativas, el Racing cuatro hombres que serían titulares en la mayoría de los conjuntos de la categoría y tres eran futbolistas de la banda derecha... Condicionó el duelo y las ausencias taponaron la vía diestra del ataque racinguista.

El malo
El árbitro navarro Leo Ollo estuvo caserillo. Sin llegar a ser determinante en el resultado perjudicó al Racing. Las tapas del Barrio Húmedo invitan a admirar los anfitriones. En León te reciben con los brazos abiertos, debió pensar un trencilla sobrepasado por el ambiente y esa megafonía local empeñada en calentar el ambiente y ahogar los cánticos cántabros. No pitó un agarrón a Abdón Prats clamoroso que hubiese sido cartulina amarilla al final del primer tiempo. El delantero balear se acercó al árbitro en el túnel del vestuario y se lo recriminó con buenas formas. “Sí, lo he visto”, le reconoció… Pero no señaló la infracción. Leo Ollo reflejó en el acta una protesta menos amistosa a su entender. El ex ciclista Iván Gutiérrez le dijo, según la versión del colegiado: “¡Qué fácil es pitar al de casa!”. El árbitro dejó escrito que ejerce de psicólogo del club, pero sin tener ficha federativa. Esperemos que no haya sanción.

Fran Díez

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