domingo, 30 de abril de 2017

El bueno, el feo y el malo de Guijuelo


El bueno
¿Te cambio un bocadillo de lomo por el liderato? Vale, así sin pensarlo mucho… En Guijuelo nos dieron el timo del tocomocho mejor que Lina Morgan en ‘La tonta del bote’.



En las alturas del primer puesto soplaba demasiado viento… La vuelta al campo base es trágica, pero por lo menos el Racing sigue vivo para intentar otra ascensión a la cumbre en la fase regular o en el play-off. Todavía no doy crédito a lo sucedido, aunque tiene muchas explicaciones. Llora como un racinguista lo que no supo defender en el césped tu equipo del alma. El papardismo ilustrado escribe una gloriosa página más en su libro maldito. Forma parte del ADN del club santanderino igual que no se puede entender Guijuelo sin sus productos ibéricos.


El feo
El viento en contra fue una de las claves del encuentro, pero tampoco se le puede echar la culpa en solitario a las corrientes de aire que cesaron en la segunda parte de manera misteriosa. No enviamos al Racing a luchar contra los elementos a tierras charras. A los futbolistas del Racing les faltó el Oxigène de Jean Michel Jarre. Los racinguistas se quedaron como estatuas de sal girándose a contemplar el desastre. Los tres puntos no pertenecen a nadie, salvo al viento... Por lo menos en un análisis de Rodríguez Zapatero.


El malo
El flautista de Hamelín que atontó a todos los futbolistas del Racing guiándoles como ratones fuera de la ciudad del primer puesto tenía que ser nuestro particular malo. No ha habido un aficionado rival más pesado en toda la temporada. El músico del Guijuelo estuvo casi los 90 minutos tocando unas melodías folclóricas que se colaron en la emisión del pago por visión televisivo y en todas las narraciones de las radios de Cantabria. Con el marcador en contra y los nervios de ver como se escapaba el primer puesto resultaron de lo más cargantes… Con la flauta a otra parte.

Fran Díez

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