lunes, 8 de mayo de 2017

El monje negro de Santo Toribio


La plantilla del Racing visitó el Monasterio de Santo Toribio para realizar en aquel lugar sagrado la fotografía oficial de la temporada 2016/2017. Allí se toparon con un inquietante monje negro que se acercó al grupo para realizar un selfie…

Al principio nadie le reconoció, aunque fue uno de los fotógrafos el que comenzó a sospechar de aquel sacerdote encapuchado. Un extraño bulto sobresalía de su hábito justo en la entrepierna.

El actual presidente del club preguntó al arcipreste de Liébana por aquel misterioso sacerdote que merodeaba a los futbolistas. La visita del equipo de fútbol generó mucha expectación entre los visitantes, que se apresuraban a pasar por la Puerta del Perdón antes del comienzo de la Misa del Peregrino. Nadie parecía saber nada de aquel estrambótico personaje armado con un palo selfie.

La Fraternidad Franciscana del monasterio y la Cofradía de la Vera Cruz, que desde el siglo XII custodia el Lignum Crucis, están preocupadas. Muy preocupadas. El monje llegó hace un tiempo a Camaleño desde la preciosa abadía cisterciense de Cóbreces pidiendo ser acogido. Los franciscanos no pudieron negarse, es caridad cristiana con un compañero… Dijo que buscaba alejarse del mundanal ruido, de la política, del fútbol, de la construcción, de los coches de gran cilindrada, de las mujeres de pechos prominentes… Venía acompañado de su pupilo Harry de Melk, primo de Adso, aquel chico que ayudó a fray Guillermo de Baskerville en la abadía de ‘El nombre de la rosa’.

El extravante monje y su ayudante no dejaban de beber y comer en el monasterio y pronto engordaron unos kilitos… Cocido lebaniego por aquí, borono por allá. Por las noches se escuchaban gemidos y aullidos en sus aposentos. El arcipreste pensó que podían haber metido a algunas mujeres de mala vida tras encontrar un bolso y un zapato de tacón en el claustro, pero no tuvo con qué confirmar sus sospechas. La insólita pareja aseguró venir para resolver unos robos y aumentar la seguridad del monasterio de Santo Toribio, aunque nunca había faltado nada. Le mostraron una autorización del Papa y otra del presidente.

Lo curioso es que después de su llegada han comenzado a faltar cosas en el templo de Camaleño en los últimos días. Una pequeña astilla del Lignum Crucis, el equipo Jean Michel Jarre no encontraba un rayo láser cuando recogió sus bártulos para proseguir su gira interplanetaria y apenas quedan ya pulseras jubilares en Cantabria cuando en el anterior Año Santo sobraban y había cinco por cada muñeca en el territorio nacional.

Fue Córcoles el que alertó a Dani Aquino: “Oye, ese tipo de bigotes no era uno que salía en la tele en lo de los tronos”. El presidente de honor el club, Tuto Sañudo, muy avispado escuchó el comentario y enseguida ató cabos: “Para bigotes los míos o los de Zygmantovich”. El de Serdio se abalanzó sobre el monje encapuchado, pero éste se escabulló como un extremo derecho. El ex central del Racing acertó a quitarle la capucha, pero el hombre huyó despavorido… Dice la leyenda del monje negro que una vez estuvo en el palco del Bernabéu.

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