lunes, 26 de junio de 2017

El bueno, el feo y el malo del Mini Estadi


El bueno
De los errores y de los fracasos se pueden extraer casi siempre experiencias positivas… El Racing todavía está a tiempo de sacar sus conclusiones, aunque la mayoría duda de que sea así en este caso, no sin razones ni fundamentos.


Lo mejor una vez más fue esa afición creyente hasta extremos cercanos a la locura. Tuvieron más fe los de fuera que los de dentro. La afición racinguista es la única que ha logrado el ascenso a base de años de sufrimiento. En realidad, más de un siglo de sufrimiento… Y que no falten estas penas verdiblancas. Los “lluviosos” se consuelan ya con nuevos viajes por carreteras secundarias.

El feo
Para Ángel Viadero “90 minutos daban para mucho”, aunque cuando la urgencia es meter cuatro goles no se puede dejar todo para la recta final de un duelo que ya partía como muy desigual por el desastre de El Sardinero. El planteamiento conservador enfureció al racinguismo y con razón. El Racing salió a lo que mejor sabe hacer, no encajar y esperar el fallo del rival, pero justo en el último día servía de poco consuelo. La escuadra de Viadero hizo el partido que tenía que haber hecho siete días antes. En tu remonta épica el mejor fue el portero y las ocasiones estuvieron teñidas de azulgrana.

El malo
El autoengaño de que ha sido una temporada de récord sirve de poco. Esta campaña figura entre las tres peores de una institución con 104 años en el aspecto deportivo. El Racing por tercera temporada consecutiva militará en la tercera categoría del fútbol nacional, algo inédito en la historia de un club fundador de la Liga. Lo peor es el panorama que se presenta en un Racing con estructura de Segunda y que sigue haciendo cabriolas sobre un cable que pende sobre el abismo.

Fran Díez

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