lunes, 5 de junio de 2017

El bueno, el feo y el malo del Villanovense-Racing


El bueno
No hay consuelo, pero si no llega a ser por Iván Crespo el Racing estaría ya muerto con una sepultura de 3-0.

Ahora el club santanderino solamente está moribundo, recogiendo los pedacitos de su corazón y recuperándose con algún chamán indio. Destrozado, pero vivo. Como en ‘Sin perdón’, el Racing es un William Munny apaleado, pero queda todavía la venganza... Esperemos que el club santanderino no se convierta en el héroe crepuscular condenado a un fatal destino. Somos tan poco de finales felices en el racinguismo.

El feo
Tiene mala pinta la orina del enfermo, que diría cierto presidente-alcalde de una entidad que en ocasiones parece maldita. Las remontadas épicas no son tan frecuentes como la lluvia norteña. A este Racing le cuesta llevar el peso de los partidos y no es un equipo construido para fabricar goles como churros industriales, aunque tiene talento para conseguirlo. Es una semana de fe y de pensar en que volveremos a sonreír con nuestro equipo.

El malo
Wilfred y Mustafá en mitad de la nada. Punto y final de un chiste de humor negro cocido a 34 grados. Las cinturas robóticas de los alicantinos Córcoles y Llorca desmadejas ante el regate callejero de un niño saharaui que venía a España de acogida cada verano y ensayaba con un balón sobre las piedras de un campo de refugiados de Tinduff. David volvió a tumbar a Goliat. Es un lunes filisteo.

Fran Díez

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