domingo, 11 de junio de 2017

El bueno, feo y malo del Racing-Villanovense


El bueno
Hubo un bueno en el centro del campo, un tremendo Jagoba Beobide, omnipresente robando y distribuyendo balones.

Su experiencia y sus movimientos tácticos fueron una de las claves para que el Racing diera la vuelta a la eliminatoria más allá de ser el autor del primer gol. Justo para este partido había venido a verle su cuadrilla de Azpeitia… Hasta 15 entradas compraron. Habrá que invitarles la semana que viene para motivar al Gudari. Partidazo el suyo. El otro bueno fue el gesto que tuvo el Racing de saltar al terreno de juego con un skate en recuerdo del héroe del monopatín, Ignacio Echeverría, que pasó algunos veranos en Comillas. Se merece todos los homenajes del mundo.


El feo
Las dos España meteorológicas se han cruzado en este duelo entre cántabros y extremeños. Del sol abrasador y de los 30 grados hemos pasado a los 20 con lluvia. Seroncete hubiese pasado frío en Santander pese a su tupido pelaje. La mascota de los pacenses lloró lágrimas de felpa en su madriguera tras la tragedia de los serones en El Sardinero. Este Racing no está hecho para el calor, los campos pequeños o un césped que no presente buenas condiciones… Afortunadamente en el Miniestadi no tendrá nada de eso.


El malo
Las pintadas en el autobús del Villanovense han sido lo peor de la eliminatoria. La sirena mancillada. Este tipo de gestos avergüenzan a una ciudad y a un club. Son chiquilladas, pero empañan todos los valores que deben verse en torno al mundo del deporte.

Fran Díez

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