sábado, 26 de agosto de 2017

El bueno, el feo y el malo de Urbieta


El bueno
Me encantó Óscar Fernández en un amistoso en El Malecón hace ya cuatro veranos. Paco Fernández le alineó como delantero y en una contra se fue por velocidad y definió a las mil maravillas en la recta final del choque. Un golazo.


Ya me habían hablado del delantero que venía del Perines y confirmé sus virtudes. Esa temporada el asturiano le dio la alternativa en Segunda División, aunque no tuvo muchos minutos. Nunca había sido extremo, pero se ha ido adaptado bien al puesto en estos años… Por las lesiones u otras mil circunstancias ha habido un momento en el que su trayectoria ascendente parecía haberse estancado la campaña anterior, por eso el partido espléndido que se marcó en Urbieta vale doble como los goles a domicilio en Copa. Esta temporada Óscar necesita minutos y confianza. Necesita goles e irse de los marcadores como si fueran de piedra. Con 22 años tiene todavía margen para mejorar… De los veteranos ya conocemos sus límites y bondades.

El feo
La única duda que me inspira este Racing es el delantero centro, aunque con Dani Aquino en racha es casi lo de menos. Ahora mismo apostaría, algo que nunca hago, a que es primero del Grupo II al finalizar la fase regular. El único punto débil que se puede atisbar en la escuadra santanderina es la punta de ataque. Matías Aquino tiene que labrarse un futuro, pero en Urbieta estuvo más cerca del equipo B que del A. Juanjo Expósito nunca fue un goleador y está por ver cuántos tantos aportará esta temporada… De momento, hay que esperar para ver al de Ontaneda en plenitud. Si logra alcanzar su nivel, no habrá dudas y este Racing será primero con cierta autoridad… Seguro que también con sus dosis de sufrimiento y algún susto, pero campeón. De momento, los goles los pone el de siempre: Dani Aquino. Está temporada  ha debido encargar otras dos docenas.

El malo
La fantasía del fútbol de toque ha durado lo mismo que una donut de pantera rosa en el armario de mi cocina. El césped de hierba artificial y la fuerza avasalladora de un Gernika zapador maniató al doble pivote racinguista. Ni el excelso creador de juego Quique Rivero ni el altísimo Granero pudieron hacerse con las riendas del choque. Esto es lo que le espera al Racing en la mayoría de los desplazamientos. Toca bajar a la trinchera.

Fran Díez

No hay comentarios:

Publicar un comentario