lunes, 13 de noviembre de 2017

El bueno, el feo y el malo del Racing-Lealtad


El bueno
Heber Pena es el Shinkansen, el tren bala japonés, a toda máquina. El ferrolano dejó en la cuneta como un muñeco roto al pobre Keko Roza, aunque el lateral asturiano se resarció sacando un balón bajo palos, que era un gol cantado, tras un remate de cabeza de Dani Aquino. Dio gusto ver jugar al Racing en la primera parte. El equipo cántabro se adueñó de la posesión del balón con Javi Cobo y Antonio Tomás en la sala de máquinas y ese carril izquierdo letal con un Heber Pena haciendo diabluras… Era el estilo que soñábamos ver al inicio de campaña, un Racing que no se escondía ni rehuía la pelota. Habrá que quedarse con esos 45 minutos de gloria y olvidar el argayo de la segunda mitad que lo tapó todo.

El feo
En la segunda parte empezaron los problemas físicos y no en uno o dos futbolistas del Racing sino en medio equipo local. Una plaga y eso que estamos en la jornada 14... El rival no pudo ni completar una convocatoria de 18 futbolistas y jugadores que venían tocados a Santander parecían maratonianos de Kenia comparados con los racinguistas. En cuanto se marchó Antonio Tomás se desplomó el castillo de naipes raciguista. El mediocentro de Cartes es el andamiaje que sustenta toda la estructura y se notó rápidamente en su rendimiento que comenzaba a padecer algún problema que le llevó demasiado rápido al vestuario. Su labor puede pasar desapercibida, pero resulta clave. Es extraño que Viadero optara por dar entrada a un sobrepasado Jerin en su puesto porque tenía otras dos opciones interesantes. Una era dar entrada a Regalón y pasar a Granero al centro del campo y otra, la salida de Córcoles y centrar a Sergio. Lo cierto es que mientras se derrumbaba el edificio racinguista en El Sardinero en Anduva el Tudelano empataba a dos en el campo del líder... Al final, el Mirandés con su goleador habitual, Cervero, vencía 3-2, y no hubo sorpresa. Ganaron los tres primeros del Grupo II y la vida sigue más o menos igual.

El malo
Al Racing le falta gol y ese es territorio casi exclusivo de Dani Aquino en esta plantilla. El murciano pidió el cambio agotado en el minuto 75 y hasta el miércoles no le hacen una prueba de imagen para saber si tiene rotura muscular o no. El racinguismo estará en vilo consciente de que sin Aquino falta algo básico, lo fundamental. Los peores presagios sitúan una posible baja del delantero para dos o tres semanas… Un drama, aunque todavía podemos soñar con que todo se quede solamente en un susto. Osasuna Promesas en Tajonar, Tudelano en El Sardinero y la UD Logroñés en Las Gaunas son los próximos compromisos del equipos cántabro.

Fran Díez

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