domingo, 11 de marzo de 2018

Salida por la puerta más triste


El Racing salió de Lasesarre increpado por su propia afición, al menos por una parte de ella. Una situación que refleja a las claras el ambiente tenso y de desánimo absoluto que se respira en el racinguismo después de la derrota ante el Barakaldo.


Ya al acabar el partido se escucharon en la grada cánticos de "jugadores mercenarios" o reclamando más agresividad. También en el tramo final del encuentro con el marcador en contra. Incluso sonó lo de "directiva dimisión", aunque sea solamente para una parte de ella. Y un "sí se puede" que sonaba más irónico que otra cosa.

El equipo se acercó a agradecer a los aficionados desplazados sus presencia en la grada norte del estadio, pero no obtuvieron halagos precisamente... De nuevo se escuchó el "jugadores mercenarios" ya cuando enfilaban el camino de los vestuarios.

Ningún futbolista quiso hablar con los medios al acabar el partido. Había poco que decir, pero en estos momentos también se debe dar la cara ante el público. Era un partido que podía marcar la temporada, una ocasión única de soñar con el primer puesto, y la foto fija del racinguismo tras caer 2-0 ante el Barakaldo no puede ser más devastadora.


Los primeros en salir del estadio fueron los cántabros Óscar, que estaba lesionado, Gándara, Sergio, Cobo, Juanjo y Quique Rivero y como la cosa se puso tensa la policía acordó la zona e hizo un pasillo. Algunos futbolistas salían del estadio muy afectados. Al jovencísimo Pau Miguélez se le veía casi a punto de llorar. Cabeza abajo y gesto serio. La gente les pidió luchar hasta el final.

A Borja Lázaro le reclamaron que exigiera más intensidad a sus compañeros, pero salió bien parado de su paseo hasta el bus.

Álex García Peña fue de los más atacados cuando accedía al autobús con gritos alusivos a que se quedara en el País Vasco por la vieja polémica de su fichaje por el Athletic. El extremo intentó dialogar con los aficionados pidiendo calma. Pinillos y Oriol salieron para llevarle hasta el autobús.

Al pobre Adán Gurdiel también le cayó una buena pitada. El berciano estaba totalmente sobrepasado por la situación, es muy joven y acaba de llegar, y además estaba saludando a algunos amigos y familiares que habían acudido a verle.

Heber Pena salió solo y se llevó una reprimenda brutal por su falta de intensidad en el campo. Lo suyo es otra cosa, pero había para todos. Se pudo escuchar varias veces el reproche de que este año se estaba cobrando puntualmente.


A Tuto Sañudo la afición le pidió que pusiera orden en el club. Seguramente haría las cosas de otro modo, pero su figura no tiene ningún peso en el trabajo diario del club más que la función representativa.


Todavía quedaban de salir jugadores a los que los aficionados tenían ganas, pero las fuerzas de seguridad ordenaron a los seguidores más radicales regresar a su autobús (parado a pocos metros esperándoles) y apenas quedó ya gente para gritar a los racinguistas. Entonces salieron, junto a Gonzalo, Dani Aquino y Granero, ambos muy criticados durante el paseíllo. El delantero murciano no se ríe en ningún momento, aunque se lo recriminen. Simplemente hizo gestos de negación con la cabeza.

Dani Aquino ha borrado su cuenta de Twitter y Granero la suya en Instagram. Señal de que no están para jolgorios.

Luego fue el turno de Manolo Higuera, Víctor Diego y Víctor Alonso. Los dos últimos se metieron rápidamente al coche mirando el teléfono móvil. "Os estáis cargando en un año todo lo que se consiguió hace cuatro", le espetaron a Higuera. El presidente dudó un poco y en un gesto que le honra salió del vehículo, miró a la gente y apenas balbuceó un “esto es desmoralizante”. Lo es.

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