domingo, 1 de abril de 2018

Racing 2 – Caudal 0: La resurrección de la siesta


La esperada victoria, el esperado sufrimiento. El Racing obtuvo uno de esos triunfos olvidables de Segunda División B ante un inocente Caudal. Un penalti regalado por el rival desentrañó el misterio de una aburrida tarde de Domingo de Resurrección… tras la siesta.


El patrocinio de Ecovidrio ha debido calar porque el Racing logró un triunfo reciclable, un partido “basura” tendrá un segundo uso como abono para la clasificación. Los resultados de la jornada más o menos acompañaron a los santanderinos, salvo un Mirandés que fue capaz de dar la vuelta a su partido ante el filial del Osasuna en Anduva, 2-1. El primer puesto que ocupa el Sporting B está a seis puntos más el enfrentamiento particular… Las buenas sensaciones están en otra galaxia, pero es una categoría de mucha penitencia y poco juego.

El colista llegaba a Santander con el lastre de 25 partidos sin ganar y con solamente 13 goles a favor, pero sin bajar los brazos y eso tiene mucho mérito. Los mineros se esforzaron en no dejar mala imagen. Los cántabros Óscar Santiago y Alberto Gómez tuvieron una actuación meritoria, especialmente el portero, el mejor del choque... El segundo tuvo una gran actuación, pero para su ex equipo porque fue el que cometió el penalti del duelo.

Salió mandón el Racing con un par de acciones de un Dani Aquino que estaba en todas partes menos en la banda derecha del 4-3-3 “pousista”. A los cuatro minutos hubo una doble ocasión con Aquino frente a Óscar Santiago, pero el guardameta cántabro del equipo asturiano resolvió ambos con acierto, en la primera anticipándose al delantero murciano y en la segunda con una buena mano bajo palos. Los racinguistas estaban muy cómodos y generaban buenas llegadas.

A los siete minutos Lázaro anotó el primer gol, aunque anulado por fuera de juego claro. Se fue apagando el Racing al cuarto de hora y los errores en pases fáciles dieron al Caudal un hálito de esperanza, aunque no llegaron a disparar entre los tres palos.

En el minuto 22 un centro de Aquino muy bueno no lo tuvo rematar Lázaro, que cayó en el área agarrado… No vio nada el colegiado. El Racing volvía a despertar, pero empezaba ya a caer en la falta de ideas y el juego más lento que un paso de Semana Santa. Un disparo de Borja Navarro, que se marchó cerca del poste, fue el aviso de los asturianos, cada vez más alegres en ataque.

Un remate de Gonzalo que atrapó Óscar Santiago después de que Dani Aquino botase una falta fue la respuesta racinguista. A los locales les costaba más llegar y lo hacían con el balón parado. El Caudal iba forzado la máquina, pero tiene lo que tiene arriba. Un remate de Borja Prieto desde la frontal terminó en saque de esquina tras una serie de malos despejes. El conjunto de Pouso sufría ante el colista y volvieron los pitos a El Sardinero.


En el minuto 37 Sergio Ruiz ejerciendo de extremo derecho –le tocó estar pegado a la cal, ver para creer– se fue de dos y su centro chut despertó un poco a una grada que seguía enfadada con razón. Otro centro del astillerense lo remató de cabeza Lázaro muy alto.

Al filo del descanso Dani Aquino botó otra falta lateral que llegó a rozar Lázaro. El balón terminó manso en las manos del portero del Caudal. El Racing había dejado diez minutos de pasión inicial y poco más, así que se llevó la pitada de su público para la caseta.

En la segunda parte Carlos Pouso recurrió al 4-2-1-3 o sabe Dios a qué, con el pobre Sergio jugando de extremo diestro y Dani Aquino ejerciendo de media punta por el centro a su aire. Los racinguistas fueron un caos de cifras y letras, una fórmula matemática que ningún sabio ruso loco puede resolver.
Un disparo de Julen Castañeda muy fuerte obligó a Óscar Santigo a despejar el balón a córner. El Caudal tenía claro que el tiempo iba a pasar despacito para ellos y que el 0-0 era bueno para ellos. Para todo tardaban un mundo. Lo intentó también César Díaz con otro disparo desde el pico del área que atrapó el cancerbero visitante, aunque local de corazón.

En el minuto 51 un remate de Borja Navarro en el primer palo en un saque de esquina estuvo a punto de suponer el 0-1 con parte del público de El Sardinero pitando. Los mineros tuvieron un gol de oro… Ese tanto hubiese fulminado a los racinguistas.

Gándara, que tiene imán en el balón parado ofensivo, respondió con un gran remate, pero se topó otra vez con Óscar Santiago… Otro córner. Gurdiel en el rechace estuvo a punto de marcar y se forzó otro saque de esquina. Fue una buena reacción del Racing justo cuando en los videomarcadores se anunciaba que el Mirandés caía en Anduva 0-1. Y en ese saque de esquina el árbitro señaló penalti por derribo a Gonzalo. El burgalés había acudido a un despeje sin ninguna opción de marcar o crear peligro, el balón se perdía ya por la línea de fondo y muy lejos de la portería cuando el exracinguista Alberto, 20 añitos, llegó por detrás y tocó al central del Racing. La caída fue exagerada, pero no se le ocurre a nadie tocar al contrario por detrás en ese lugar sin trascendencia ya para el juego… El penalti lo transformó Dani Aquino.



Pouso cambió el desorden táctico retirando a un poco participativo y lento Antonio Tomás y ordenando las bandas: Heber entró por la izquierda y César mudó a la derecha con Sergio y Rivero en el doble pivote. Aquino siguió a su bola y Lázaro como delantero. Todo más lógico. El de Astillero pintaba poco jugando de extremo pegado a la cal. Hubo momentos de caos táctico en los que nadie sabía de qué estaba jugando y encima estáticos, lentos y fallones.


Dani Aquino de falta directa probó desde lejos en el minuto 63, pero el balón lo atrapó Óscar Santiago muy seguro. Con el 1-0 el Caudal bajó los brazos. Les cuesta horrores marcar un gol. La lógica elemental que puso Pouso en el once también hizo funcionar la maquinaria un poco mejor… En un jugada con mil ataques, disparos y rechaces el Racing logró el segundo tanto. Un último centro-chut de Aquino rebotó en Alberto González y se coló dentro de la portería. El Racing bailaba a la zaga asturiana y se intuía una goleada que no aterrizó en El Sardinero.


En el minuto 70 César Díaz dejó para atrás a Sergio que chutó con mucha potencia, el disparo lo atrapó el portero rival tras tocar en un defensa. El Racing jugaba a placer ante un Caudal entregado. Poco después hubo un buen centro de Gurdiel al que no llegó Lázaro y otra acción de César Díaz por la derecha… Daba igual golear porque las dudas ya estaban sembradas en la primera parte. Al Racing le pusieron en bandeja una goleada amplia, pero fue incapaz de comer un solo bocado firmando un final de partido de sopor. Solamente queda pasar página y seguir pensando en la fase de ascenso a falta de seis encuentros para que concluya la fase regular.

Fran Díez




Racing, 2: Iván Crespo, Adán Gurdiel, Julen Castañeda, Gándara, Gonzalo, Antonio Tomás (Heber, minuto 62), Sergio Ruiz, Quique Rivero, Borja Lázaro (Franco Acosta, minuto 77), Dani Aquino (Javi Cobo, minuto 84) y César Díaz.

Cadual, 0: Óscar Santiago, Cristian, Polaco, Calahorro, Catu, Alberto González, Jandrín (Camochu, minuto 85), Borja Prieto, Borja Navarro, Camporro (Iker Alegre, minuto 79) y Alberto Gómez (Babalola, minuto 79).

Goles: 1-0, minuto 56, Dani Aquino de penalti cometido por el cántabro Alberto Gómez sobre Gonzalo; 2-0, minuto 67: Alberto González, en propia puerta, tras rebotarle un centro chut de Dani Aquino.

Árbitro: Daniel Palencia Caballero (Comité vasco). Actuación nefasta para los dos equipos, aunque no fue decisivo y el penalti era señalable. Mostró tarjetas amarillas a Antonio Tomás –quinta–, Gonzalo, César Díaz –quinta– y Franco Acosta, por parte local, y a Calahorro, Alberto y Polaco del Caudal. También roja directa a Borja Navarro en el minuto 88.


Incidencias: 6.211 espectadores.

1 comentario:

  1. La táctica de ayer con un 191 no funciona. 10 tíos para jugar para un solo compañero, así no vamos a ningúna parte. Saca faltas, corners,saques de banda, lo siguiente que va a ser sacarles y rematarles también él. Y me direis ..y los goles ... ? . Aunque sólo sea por estadisrica, si todo lo tira él, sólo los puede meter él o en propia puerta, no hay más.
    Lo dicho .... PENOSO.

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