sábado, 30 de junio de 2018

El lío de los grupos de Segunda B


Cada temporada por estas fechas se vive la tensión, alimentada por las especulaciones y la polémica con las diferentes propuestas, del reparto de los 80 clubes de Segunda B en cuatro grupos. El miércoles 11 de julio se pondrá fin al enigma.

Hasta este próximo martes día 3 de julio las diferentes federaciones pueden presentar sus propuestas a la RFEF tras consultar con sus equipos representantes en la categoría de bronce del fútbol español. Contentar a todos es imposible y siempre hay clubes que se sienten especialmente perjudicados. Esta temporada hay varios casos especialmente espinosos. Elaborar los cuatro grupos se convierte en un auténtico sudoku.

La fecha oficial de confirmación para la composición de los diferentes grupos será el 24 de julio, cuando la Asamblea General Ordinaria de la RFEF ratifique la decisión de la Comisión de Segunda B, que se reúne el miércoles 11 de julio para consensuar todas las propuestas recibidas. La Asamblea nunca ha llevado la contraria a la Comisión en este apartado, así que el día 11 se sabrá ya de que manera se estructura la categoría.

Los nuevos dirigentes de la RFEF quieren mantener la tradicional filosofía de no separar a clubes de una misma federación territorial, pero no pondrán reparos en hacerlo y se tendrán también en cuenta criterios de proximidad geográfica a otras comunidades o los posibles beneficios de taquilla si hubiese que romper esa norma no escrita... Quizá no haya otra manera de confeccionar los grupos.

La temporada pasada Marcelino Maté, responsable de la Comisión de Segunda B y presidente de la Federación de Castilla y León incluyó al Mirandés y al Burgos en el Grupo II desgajando a los equipos de su propia Comunidad Autónoma. Fueron principalmente los rojillos los que solicitaron ese cambio y al Burgos tampoco le venía mal. Otra cosa es cuando se rompe esa unidad en contra de los equipos y federaciones. Este año hay cambios en la Federación Española y decide José Ángel Peláez, el presidente de la Federación Cántabra como presidente de esa Comisión de Segunda B.


Los dos equipos navarros de la categoría, el Izarra y el Tudelano, han sido de los primeros en dar a conocer sus intenciones. En las últimas temporadas los clubes navarros se han sentido especialmente maltratados con el reparto de grupos, aunque no en la anterior. En su propuesta se respeta la unidad de las territoriales salvo en el caso del Mirandés, que seguiría en el Grupo II con los clubes vascos, navarros, cántabros y asturianos. Según esta propuesta, los equipos de Castilla-La Mancha (Talavera y Conquense) también tendrían que ser separados porque el primero iría al Grupo I y el segundo, recién ascendido, competiría en el Grupo III junto a aragoneses, valencianos, catalanes y baleares. El presidente de la Federación de Castilla-La Mancha ya se ha opuesto tajantemente a que sus dos representantes compitan en grupos diferentes.


Los clubes madrileños tienen otros planes y perjudican especialmente al Izarra y al Tudelano, que quedarían separados. El Hércules pasaría al Grupo IV en lugar de militar en el Grupo III... Su propuesta de Grupo II sería especialmente potente con la Cultural, Mirandés, Racing o UDL. No parece una iniciativa que vaya a tener mucho recorrido.


Los cinco equipos gallegos –Fabril, Celta B, Coruxo, Pontevedra y Rápido de Bouzas– han presentado una distribución bastante novedosa y que rompe con lo visto en temporadas anteriores. Los gallegos quieren unirse a los asturianos, cántabros y vascos en lo que sería el grupo "cornisa cantábrica". Tradicionalmente los conjuntos gallegos y los madrileños han competido juntos.

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