sábado, 24 de febrero de 2018

Bilbao Athletic 3 – Racing 0: Descenso a los infiernos


El Racing desciende a los infiernos más profundos. Manolo Higuera y Víctor Diego, cual Dante y Virgilio, nos guían. Es el peor momento deportivo de los 105 años de historia de la entidad. Complicado adivinar si el conjunto santanderino ha tocado ya fondo después de caer 3-0 en Lezama ante el filial del Athletic.

El hombre teme al tiempo y el tiempo sólo teme a las pirámides. Carlos Pouso mostró el día antes del partido su valentía: “No pido más tiempo porque no lo hay”. Quizá tampoco haya más madera para la hoguera de vanidades del Racing.

Sin tiempo y sin Dani Aquino ni Óscar, la pirámide de Pouso no tiene base. Pasan las semanas y los partidos y no llega la mejoría de juego ni de resultados. El entrenador vasco-gallego dice que en Lezama se jugó bien con el balón… Poco consuelo. Hubo un rato bueno, eso es cierto. No hay más preguntas, señoría. Todo es preocupación y desánimo.


El técnico de Lejona regresó al 4-3-3 con Heber a pierna cambiada por la derecha para que Adán Gurdiel subiera la banda –lo había probado ya Viadero sin éxito– y aferrado a Quique Rivero. El de Cabezón no tuvo su tarde después de muchos partidos sin jugar. Pasar del juego directo al fútbol combinativo no es cosa de unas pocas semanas ni es apto para tiempos de crisis, algo que sabía bien el añorado Nando Yosu. Nada mejor que buscar la solidez atrás cuando no tienes confianza para dar dos pases seguidos a la espera de ir mejorando y creciendo. Otra vez hablamos del tiempo, que se escurre como arena entre los dedos para este Racing.

A los seis minutos Benito ya había rematado de cabeza, aunque el balón se fue alto. Respondió al momento con un disparo Heber. Poca cosa. El partido era muy intenso con un césped muy rápido. Antes de empezar la contienda los aspersores habían regado el verde con ganas y los cachorros de león mordían, lo esperado. Igual que el frío que iba cayendo sobre las instalaciones de Lezama.

El primer cuarto de hora fue un intercambio de presiones e imprecisiones. Como le ocurre a menudo a este Racing el equipo se fue diluyendo con escasez de ideas arriba y poca fuerza defensiva.

En el minuto 17 una buena combinación de Pau y Julen por la izquierda terminó con un centro que remató Lázaro tan desviado que el balón se marchó casi por la esquina de córner. Poco después Guruzeta a la media vuelta probó a Iván Crespo con un disparo con más intención que fuerza.

No era solamente la zaga visitante la que cometía errores. Un mal pase de los locales dejó a Heber el camino libre hacia la portería rival. El gallego disparó mal tras una buena internada.

En el minuto 27 un disparo lejano de Gaizka Larrazábal –tiene el golpeo de su padre, hoy entrenador del Barakaldo– terminó en córner entre la madera e Iván Crespo. El choque estaba igualado, pero la sensación era que los bilbaínos tenían más punch. Una falta botada por Larrazábal desde los tres cuartos de campo terminó con un remate de cabeza de Unai Bilbao que puso el corazón en un puño a los racinguistas. La escuadra montañesa se iba encerrando atrás.

Hubo una tímida reacción de los cántabros. Un posible penalti tonto cometido sobre Borja Lázaro que no pitó el colegiado, una falta lateral sacada por Sergio que despejó de puños Unai Simón y un disparo de Heber raso. Tres ocasiones en cinco minutos de raza y empuje. En el minuto 37 Pau Miguélez arrancó los aplausos de la grada bajando un balón del cielo y adentrándose en territorio enemigo con calidad y coraje.

Pero poco antes del descanso llegó el error fatal. Todo comenzó en la banda diestra con Heber y Gurdiel poco intensos. El centro final del lateral vasco llegando a línea de fondo y el remate de Benito a gol con un Gándara mal perfilado. Un mazazo. Un desastre. Imperdonable la falta de concentración. Un Racing inofensivo en el área rival y débil en el área propia. Todo lo demás es humo, aunque el duelo hubiese sido igualado hasta el momento.


En la segunda parte Pouso rectificó su idea inicial y Heber volvió a la izquierda. El gallego pasó de la noche al día… Incluso sin estar especialmente acertado. El Racing tenía problemas para sacar el balón jugado. Regalón era más peligroso que los ultras rusos, pero salvo las ocasiones que se autogeneraba el equipo de Pouso lo cierto que había esperanzas de arrancar un empate en Lezama que era oro.

Una jugada entre Pau y Heber que concluyó con un disparo de Adán precedió a la jugada clave del partido. Poco antes Rivero había estrellado el balón en el cuerpo del central Unai. Un tiro al muñeco. el de Cabezón iba a errar todavía otra ocasión más clara.

Sergio se fue de todos conduciendo la pelota como si fuera un camión y cedió para Quique Rivero, pero el medio al borde del área pequeña no acertó a disparar dentro de la portería. Era el minuto 68. El todo o la nada. Si llega a marcar, empujar dentro el balón y no sacarla fuera del campo, quizá la temporada hubiese sido otra.


Tres minutos después Guruceta desde fuera del área probó fortuna y el esférico tocó en un central para despistar a Crespo y colarse dentro. Con el 2-0 el Racing se desconectó de la máquina. Los cántabros bajaron los brazos y Benito estuvo a punto de ampliar la renta local. Estuvo siempre más cerca el 3-0 que el 2-1 a partir de la debacle que supuso el segundo tanto. En el minuto 84 llegó el tercero, otro de Guruzeta y el Racing se libró de alguno más.

Francisco Díez


Athletic B, 3: Simón, Areso (Sillero, 64), Andoni López, Gil, Unai Bilbao, Tarsi, Larrazábal (Muñoz, 89), Nolaskoain, Asier Benito (Baqué, 82), Íñigo Vicente y Guruzeta.

Racing, 0: Iván Crespo, Adán Gurdiel, Julen, Gándara, Regalón (Juanjo, 82), Borja Granero, Heber Pena, Sergio Ruiz, Borja Lázaro (Álex García, 88), Quique Rivero (César Díaz, 74) y Pau.

Goles: 1-0, minuto 44, Asier Benito; 2-0, minuto 71: Guruzeta; 3-0, minuto 84: Guruzeta.

Árbitro: Óscar Herrero Arenas (Comité aragonés). Mostró tarjetas amarillas a Borja Lázaro, Regalón y Pau.

Incidencias: Unos 400 seguidores racinguistas en Lezama. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Inocencio Alonso, el ertzaina fallecido el pasado jueves en Bilbao. La Peña Zalo entregó un ramo de flores a los compañeros del fallecido. Hubo algún cántico final en contra de los futbolistas del Racing a cuenta de su pobre actuación en un ambiente de desolación total.

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